El clima de Tenerife, con sus temperaturas suaves todo el año y alta exposición solar, es ideal para disfrutar al aire libre… pero requiere precauciones especiales si acabas de hacerte un tatuaje. El calor, el sudor y el sol directo pueden afectar la cicatrización y el resultado final del tatuaje si no se siguen los cuidados adecuados.

En este artículo te contamos los cuidados esenciales para proteger tu tatuaje en climas cálidos como el de Tenerife, especialmente durante los primeros días.

Primeros días tras el tatuaje

Los primeros 5-7 días son clave para una buena curación. Sigue estas indicaciones:

  • Mantén el vendaje o film protector el tiempo que indique tu tatuador (normalmente entre 2 y 6 horas)
  • Lava la zona con jabón neutro, sin frotar y con agua tibia
  • Seca con papel o toalla limpia, a toques
  • Aplica la crema cicatrizante recomendada (en capas finas, varias veces al día)

Consulta siempre con el estudio si tienes dudas. Puedes ver nuestros consejos en la sección de tatuajes.

Evita el sol, la playa y la sudoración

Durante las primeras 2 o 3 semanas:

  • No expongas el tatuaje al sol directo
  • Evita bañarte en playas, piscinas, jacuzzis o spas
  • No hagas ejercicios que te hagan sudar en exceso

El exceso de calor y humedad puede retrasar la curación, causar infecciones o afectar el pigmento.

Usa ropa adecuada

Elige ropa:

  • Holgada y transpirable, para evitar rozaduras
  • Que no desprenda pelusas
  • Que cubra el tatuaje si vas a salir al sol (sin oprimir la zona)

Evita prendas ajustadas o materiales sintéticos que no dejen respirar la piel.

Hidratación constante

Una piel hidratada cicatriza mejor y conserva más tiempo el color del tatuaje. Aplica la crema recomendada varias veces al día, pero sin excesos (una capa fina es suficiente).

Beber agua con frecuencia también ayuda a mantener la piel en buen estado, especialmente en climas cálidos como el de Tenerife.

Señales de alerta: cuándo consultar

Acude a un profesional si notas:

  • Enrojecimiento excesivo que no mejora
  • Dolor que va en aumento
  • Supuración, mal olor o fiebre

Estas pueden ser señales de infección o reacción que necesita atención inmediata.